Los usuarios de hoy en día están acostumbrados a obtener niveles altos de servicio. Las herramientas de Application Performance Management  (APM) han proporcionado a las organizaciones métricas de rendimiento clave, que incluyen velocidad, confiabilidad y la utilización de la capacidad de los sistemas de centros de datos.

Si una organización no puede monitorizar con efectividad la experiencia del usuario, es imposible saber si sus aplicaciones están entregando un rendimiento suficiente. Los clientes insatisfechos pueden conducir a la pérdida de ingresos y a una menor percepción de la marca. El monitoreo real del usuario puede ser útil para medir lo que realmente hacen una vez que ingresan a un sitio; que páginas de aterrizaje y aplicaciones son las más importantes y deben priorizarse para la optimización del rendimiento.

Las herramientas de APM identifican la causa de los problemas de rendimiento de forma rápida y precisa, evitando así perder el tiempo. Muchas organizaciones refuerzan su infraestructura para soportar más características y servicios, lo que requiere mucho más tiempo para identificar el origen de los problemas de rendimiento cuando ocurren.

Cómo conclusión, las expectativas de los usuarios están creciendo al mismo tiempo que la infraestructura de TI que se está volviendo más complicada. Está creciendo para cumplir con las demandas más altas de rendimiento del usuario, pero a menos que se maneje de manera adecuada, tiene el potencial de causar más daño que beneficio. La métrica que realmente importa es la experiencia del usuario.

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