Hoy en día los consumidores están cada vez más interesados en realizar transacciones con tan sólo pocos pasos desde sus distintos terminales. Con el uso de las aplicaciones, es hora de que las empresas vuelvan a evaluar su estrategia de aplicaciones. Sin embargo, con el suso creciente de la Inteligencia Artificial (IA) las empresas estarán bajo presión para garantizar el rendimiento óptimo de sus aplicaciones.

Los clientes ya no toleran largos tiempos de carga, cada segundo cuenta y rehúsan de las experiencias de aplicaciones deficientes que no cumplen con sus expectativas. Un informe reciente encontró, que poco menos de un tercio de los clientes han terminado una relación con una marca debido a un servicio deficiente. La experiencia del cliente es el centro de la transformación digital y los clientes son cada vez más intolerantes con las experiencias de marcas que no se alinean con sus necesidades o expectativas.

La clave para retener clientes es priorizar el rendimiento de la aplicación. Invertir en una solución de gestión del rendimiento de aplicaciones empresariales que sea capaz de salvaguardar el rendimiento de las aplicaciones de misión crítica y la experiencia del usuario en la producción. La aplicaciones para muchos son una necesidad, los usuarios que experimentan problemas se describen así mismos como frustrados, mientras que casi un tercio se sienten estresados. La dependencia del consumidor conlleva oportunidades de negocio, también implica mayores riesgos de relaciones con los clientes. Viene con una mayor presión para cumplir con la demanda del rendimiento y la experiencia del usuario.

El objetivo para las empresas es asegurarse de tener una estrategia de aplicaciones completa que se centre en ofrecer un rendimiento óptimo para garantizar la lealtad de los clientes. 

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