La administración de activos de software (SAM) necesita evolucionar para mantenerse al día con el software como servicio (SaaS) y la virtualización avanzando hacia la corriente principal.

Las organizaciones creen erróneamente que si se trasladan a la nube, sus desafíos de SAM desaparecen. La definición de software empresarial ha cambiado drásticamente, desde un activo de TI que se ejecuta en un dispositivo físico local a un activo expuesto a los riesgos inherentes a Internet, y suele virtualizarse o ejecutarse de forma remota desde una nube, aprovechando las infraestructuras de la nube que llevan sus propios costos y riesgos.

Las antiguas definiciones de SAM son muy limitadas y deben expandirse para permitir a las empresas administrar los costos y los riesgos en este nuevo marco de TI.

Las empresas han experimentado el dolor y el riesgo que se produce cuando sus activos de software no se gestionan adecuadamente. SAM debe evolucionar para redefinir cómo se administra el software en estos nuevos entornos. Y a medida que el software se convierte en el principal vector de ataque por el cual los hackers invaden las redes corporativas y amenazan la seguridad corporativa, SAM también debe evolucionar para desempeñar su importante papel en la seguridad corporativa.

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